Dos hormonas, un mismo sistema
GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1) es una hormona que tu intestino libera después de comer. Entre otras funciones, hace más lenta la digestión, aumenta la sensación de saciedad y estimula la liberación de insulina cuando la glucosa está elevada.
La insulina, por su parte, es la hormona encargada de permitir que la glucosa entre a tus células para usarse como energía o almacenarse. Cuando este sistema deja de responder bien — lo que se conoce como resistencia a la insulina — el cuerpo tiene que producir cada vez más insulina para lograr el mismo efecto.
Por qué este eje se volvió tan relevante
En los últimos años, la investigación sobre agonistas de GLP-1 ha generado gran interés porque estos compuestos imitan el efecto natural de la hormona, prolongando la saciedad. Es un área de investigación activa, con nuevos hallazgos publicándose constantemente.
Lo que la evidencia sí sostiene
- La sensibilidad a la insulina mejora con entrenamiento de fuerza y cardiovascular
- El sueño insuficiente empeora la sensibilidad a la insulina, incluso en personas sanas
- La composición de la dieta (no solo las calorías totales) influye en la respuesta glucémica
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